¿Tienes un hijo pequeño que comenzará a practicar un deporte?
En primer lugar, quiero dejar en claro que aún no tengo hijos, pero si he sido hijo deportista y me consta que los padres tienen siempre la mejor intención, pero pueden caer en errores. Estos errores muchas veces son cometidos de forma inconsciente y pueden afectar tanto en el desempeño del niño en la actividad deportiva, como también en aspectos esenciales del desarrollo de su identidad como la seguridad y autoestima.
Como adultos, nos encontramos en un sistema que demanda grandes cantidades de tiempo y energía para llegar a cumplir con nuestras responsabilidades, dificultando nuestra capacidad de desconectar. Esto puede hacer que olvidemos muchas veces el carácter imprescindible de la diversión, la libertad y el juego en el desarrollo de nuestros hijos. Para no caer en esto, les comparto algunos aspectos a tener en cuenta al momento de inscribir a los pequeños en una actividad deportiva:
1) En edades tempranas el juego y la diversión son el objetivo principal: Si privamos a nuestros hijos de esta experiencia, no lo estamos haciendo bien. La diversión juega un papel clave, ya que a través de ella se genera una motivación de tipo intrínseca, la cual está asociada al disfrute de la actividad en sí y no a estímulos externos (motivación extrínseca). La motivación intrínseca, es mucho más fuerte que la extrínseca y repercutirá en la repetición de la actividad placentera, facilitando el desarrollo deportivo y el bienestar del pequeño deportista. Sin ella, es muy posible el abandono de la actividad en un futuro cercano.
Por lo tanto, como padres tenemos que enseñarles que el deporte es una buena vía de crecimiento, aprendizaje, pero por sobre todo, diversión. Esto les permitirá relacionarse con otras personas de intereses similares y formar parte de un grupo responsable, feliz y activo.
2) La competición en edades tempranas es un MEDIO, no un fin: Competir permite al niño aprender a ganar, a perder, a gestionar emociones y a respetar a todos por igual. Por lo tanto, como padres no debemos enfocar la atención en los resultados, sino en cómo el niño desarrolla sus valores y habilidades necesarias para el futuro. Tampoco debemos imponerles metas, ya que deben ser ellos mismos quienes las elijan.
3) Las actividades y objetivos de cada niño deben ceñirse a su edad y capacidades: No todos los niños son iguales. Como padres tenemos que educar al hijo que tenemos, y no al que nos gustaría tener. Entonces, nuestro objetivo será generar el ambiente más propicio posible para que nuestro hijo pueda desarrollar la mejor versión de sí mismo, y eso puede conseguirse al enseñarle a valorarse por lo que es, y no en comparación con otros. Para esto, jamás lo etiquetes al momento de equivocarse, porque pensará que realmente ‘’es así’’ y continuará respondiendo de esa forma.
4) Los niños pequeños deberían probar muchos deportes diferentes: Esto les permitirá descubrir por su propia cuenta el deporte que más les guste. Además, podrá comenzar desde pequeño a gozar de una cierta autonomía y tomar sus propias decisiones, lo que es una fantástica preparación para su vida futura, independiente de la actividad a la que se dedique.
5) Los niños tendrán que entender desde pequeños el valor del compromiso: El compromiso permitirá al niño darse cuenta de varias cosas: Que el esfuerzo y la constancia llevan a un resultado, que a veces toma un tiempo aprender a disfrutar lo que no conocemos y que la práctica durante largos períodos es positiva para trabajar el aprendizaje a largo plazo. Sin embargo, no hay que confundir el compromiso con la presión, por lo que debemos enfocarnos en fomentar la responsabilidad y no la obtención de resultados.
6) Como padres no debemos nunca olvidar nuestro rol: Con esto me refiero a respetar el rol y las decisiones del entrenador, manager o de otros profesionales que trabajen con nuestro hijo. Cuando un padre desautoriza a los profesionales, confunde de sobremanera al niño y se pierde la acción educativa. Entonces, cuál es nuestro rol de padres en el deporte? Animar, querer, apoyar y permitir que los profesionales hagan su trabajo.
7) Como padres tenemos el deber de elegir un club que se adapte a nuestros valores:. No olvidemos que serán nuestros hijos quienes pasarán un tiempo importante practicando en ese lugar, por lo que antes de inscribirse será necesario conocer sus objetivos y la forma en que enfocan la formación para los jóvenes deportistas. Esta es la mejor forma de evitar futuros conflictos, por ejemplo con el entrenador o con la gestión del centro, al darnos cuenta que su sistema de enseñanza no es el que consideramos óptimo para nuestros hijos.
Fuentes:
Castaño, F. (2018). La mejor medalla: su educación. Penguin Random House Grupo Editorial. España.


